En GILMAR creemos en las personas. Confiamos en fomentar un entorno motivador donde todo el equipo pueda crecer y desarrollarse.
Sabemos que quienes forman parte de la compañía son la verdadera clave de este negocio.
Por eso queremos hacerles un reconocimiento especial en GILMAR Inside.
Este mes queremos que conozcáis a Patricia Vida, directora territorial de Andalucía de Obra Nueva y Suelo, al frente de la oficina de Benalmádena, un espacio que refleja a la perfección el espíritu de GILMAR: profesionalidad, compromiso y cercanía.
Índice
Para conocerte un poco más, ¿de dónde vienes y a dónde vas?
Vengo del mundo de la moda, un sector en el que trabajé varios años y que me aportó mucho en cuanto al trato con el cliente. Sin embargo, siempre me había atraído el sector inmobiliario, y cuando surgió la oportunidad de incorporarme a esta compañía, no lo dudé.
Desde entonces he desarrollado mi carrera en GILMAR, pasando por distintos puestos hasta asumir mi actual responsabilidad como directora territorial de Andalucía de Obra Nueva y Suelo, con sede en Benalmádena. Es una oficina espectacular que inauguramos en mayo de este año y donde me siento muy a gusto.
Afronto esta etapa con mucha ilusión por seguir aportando mi experiencia y aprendiendo cada día en un entorno tan dinámico.
Me considero una persona muy comprometida; me encanta trabajar con personas y me motiva seguir creciendo y aportando valor, especialmente en el ámbito de la obra nueva, donde veo un gran futuro.
¿Cuánto tiempo llevas en GILMAR? ¿Cómo empezaste?
Empecé en la compañía hace unos 20 años, en la oficina de Marbella, como comercial. Acompañé a una amiga interesada en comprar una vivienda y, por casualidad, conocí al director de la oficina. En aquel momento buscaban incorporar gente, y decidí dar el paso y cambiar de sector.
Con el tiempo y la experiencia que fui adquiriendo, pasé a dirigir la oficina de Estepona, una etapa muy feliz en la que disfruté enormemente del trabajo y del equipo que me acompañó.
Ahora afronto un nuevo reto profesional con la misma ilusión del primer día.
¿Qué es lo que más te gusta de GILMAR?
Lo que más me gusta de GILMAR son las personas que forman parte de la empresa. El factor humano es lo que realmente marca la diferencia: el compañerismo, la implicación y el ambiente de trabajo que se crea.
Creo que eso es lo que hace que uno se sienta parte de un proyecto común. Y aunque es una gran compañía y líder en el sector, mantiene un espíritu muy cercano y familiar en todos los niveles.
Además, la empresa siempre ha apostado por la profesionalidad, la confianza con el cliente y la calidad en todo lo que hace, y eso te motiva a dar lo mejor de ti cada día.
¿Qué crees que diferencia a GILMAR del resto de propuestas del mercado inmobiliario?
Creo que la gran diferencia de GILMAR está en la forma en que combina la profesionalidad con el trato humano. No somos una inmobiliaria más: ofrecemos un servicio muy personalizado, basado en la confianza, la experiencia y la cercanía con el cliente.
Además, contamos con 35 equipos en España y una estructura muy completa que nos permite ofrecer un servicio integral: asesoramos en financiación, disponemos de departamento jurídico, postventa, soluciones constructivas y tasadora propia.
En definitiva, todos los servicios necesarios para que cualquier operación inmobiliaria se gestione de principio a fin con la máxima calidad y seguridad. Eso es lo que realmente nos distingue del resto.
¿Qué destacarías de los distintos puestos que has tenido en GILMAR?
A lo largo de mi trayectoria en GILMAR he tenido distintos puestos que me han permitido desarrollar habilidades complementarias.
Como comercial, disfrutaba especialmente del trato directo con el cliente: entender sus necesidades, ofrecerle exactamente lo que buscaba y acompañarle en el proceso de encontrar la vivienda ideal. Ese contacto diario y la posibilidad de compartir su ilusión era algo que me motivaba enormemente.
Siempre he considerado fundamental fidelizar a los clientes, porque creo que es la mejor publicidad que puede tener una empresa. Cuando tus clientes están satisfechos y confían en ti, hablan bien de ti, y eso genera más negocio de manera natural.
Posteriormente, como directora, mi foco se amplió al equipo y a la estrategia. Formar y motivar a un buen equipo es esencial. También disfruto mucho del seguimiento de operaciones y de las negociaciones, tanto con vendedores como con compradores, hasta lograr el cierre. Es un área que combina liderazgo, visión de negocio y capacidad de negociación, algo que me apasiona.
En todos los puestos he estado muy activa generando oportunidades de negocio, viviendo el mercado de cerca y buscando constantemente maneras de aportar valor tanto al cliente como a la empresa.
Vivir en la Costa del Sol es una idea envidiable para mucha gente. ¿Qué destacarías de la zona a nivel de estilo de vida?
De la Costa del Sol destacaría, ante todo, su calidad de vida. Es un lugar donde se combina un clima privilegiado con un estilo de vida relajado y todas las comodidades de una gran ciudad.
Además, es una zona muy cosmopolita, donde conviven personas de distintas culturas, lo que le aporta una riqueza social y cultural muy especial.
A pocos kilómetros tenemos la ciudad de Málaga, con una gran oferta cultural y gastronómica que se puede disfrutar en cualquier momento. Todo esto hace que sea un sitio envidiable tanto para vivir como para invertir.
Cuéntanos alguna anécdota divertida o interesante que te haya pasado en el trabajo
Recuerdo una anécdota de mis primeros años como comercial que siempre me ha parecido especial. Tenía un cliente interesado en un apartamento de 150.000 euros, pero buscaba algo singular. Aunque el presupuesto era ajustado, acabamos encontrando el ático perfecto… ¡de un millón de euros!
Finalmente no solo cerramos la operación, sino que nos hicimos grandes amigos. Era una familia encantadora con la que mantengo la amistad hasta hoy.
Es un recuerdo que siempre me saca una sonrisa y que suelo poner como ejemplo al equipo comercial.
Cuéntanos algo de ti que no sepamos en GILMAR
En mi tiempo libre me gusta viajar y descubrir lugares nuevos. También disfruto mucho con la decoración y, como buena andaluza, me encanta escuchar un buen flamenco.
En cuanto al deporte, cuando puedo voy al gimnasio; me gustan especialmente las clases de spinning y pilates.
Y algo que me relaja muchísimo es caminar por la playa: para mí es un momento de desconexión total y un auténtico lujo poder hacerlo.
Vivir en la Costa del Sol, con el clima que ofrece, permite disfrutar del deporte al aire libre casi todo el año.

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