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Hay profesionales que entienden el sector inmobiliario como una profesión. Y otros que lo convierten en una forma de vida. Genoveva López-Chicheri Muñoz-Calero forma parte de este segundo grupo.
Después de más de una década en GILMAR, su trayectoria refleja una evolución construida sobre el aprendizaje constante, el trabajo en equipo y una manera muy humana de entender la relación con el cliente. Desde sus inicios en la oficina de Mirasierra hasta la dirección de Avenida de América, Genoveva ha vivido en primera persona la transformación del mercado inmobiliario sin perder nunca de vista lo más importante: las personas.
En esta nueva entrega de GILMAR Inside hablamos con ella sobre liderazgo, vocación, evolución profesional y los valores que siguen marcando la diferencia en un sector cada vez más competitivo y cambiante.
1. Llevas más de 10 años formando parte de GILMAR y has pasado por oficinas tan importantes como Mirasierra y ahora Avenida de América. ¿Cómo ha sido esa evolución dentro de la compañía y qué aprendizajes destacarías de cada etapa?
Justo, un día como hoy, un 4 de junio, hace once años estaba terminando el training que hacemos todos al entrar en GILMAR, y estaba con la ilusión de empezar en un sector que era nuevo para mí. Mi evolución dentro de la compañía ha sido enorme pues como digo, empecé de cero siendo vendedora en la oficina de Mirasierra. Mirasierra ha sido mi escuela y mi universidad. Gracias a mi primera jefa, Marián Medina, junto con el empuje de Manuel Marrón, di el salto a captación. Les doy las gracias porque me empujaron a una etapa clave, que he disfrutado mucho, y en la que terminé por engancharme a esta profesión. El equipo de captación con el que tuve la suerte de compartir oficina como competidores me aportó mucho pues fueron unos verdaderos compañeros y me enseñaron muchas cosas. Quiero destacar que, en esa oficina, además, tuve el honor de tener a José Oliveros y Alberto Romero, como jefes. Cada uno me aportó mayor confianza en mí misma y fueron ejemplo para ser como soy hoy.
Ahí fui muy feliz, como lo soy hoy. Y ahora que soy “mayor”, dirijo la oficina de Avenida de América, donde tengo un equipo del que puedo sentirme orgullosa. Creo en el trabajo en equipo y en que hay que rodearse de personas que sean mejores que uno mismo. Cada día aprendo cosas nuevas y yo creo que eso es lo que hace que uno mantenga siempre la ilusión.
2. Después de tantos años en el sector inmobiliario, ¿cómo dirías que ha cambiado la forma de entender y acompañar al cliente desde que comenzaste hasta hoy?
Pues diría que no ha cambiado tanto. Quizá que el cliente está más informado y probablemente tenga mucho más criterio que antes, pero la forma de entenderle y acompañarle no ha cambiado tanto. Creo que el saber acompañar al cliente con excelencia es clave para estar satisfecho del porqué de nuestro trabajo. Saber transmitir que te pones en su piel y que no está solo, te diferencia de la competencia. GILMAR vive de la satisfacción de sus clientes y esto genera un círculo virtuoso.
3. Avenida de América es una zona muy dinámica y estratégica dentro de Madrid. ¿Qué tipo de cliente suele buscar vivienda aquí y qué es lo que más valoran actualmente?
Es una zona muy completa, tanto en tipología de activos como de clientes. Creo que es una zona con gran potencial de crecimiento por su cercanía a las zonas prime y por su transformación sin perder su sabor de barrio.
4. Has vivido diferentes momentos del mercado inmobiliario, tanto de crecimiento como de transformación. ¿Qué crees que hace falta para mantenerse vigente y seguir creciendo profesionalmente en un sector tan cambiante?
Creo que la formación es muy relevante en cualquier ámbito, pero lo más importante es interiorizar que cualquier momento de mercado es bueno para crecer y así lo ha demostrado GILMAR en su constante crecimiento y expansión. Y por supuesto mantener siempre la ilusión y la curiosidad por seguir aprendiendo pues es un sector donde está la riqueza del ser humano en todas sus vertientes.
5. Liderar una oficina implica mucho más que gestionar operaciones. Desde tu experiencia, ¿qué importancia tiene el equipo humano dentro del éxito de una oficina como la de Avenida de América?
Considero que el equipo humano es clave para el éxito de una oficina. Es la parte más compleja y a la vez más bonita. Un referente para mí me dijo que el equipo era como un jardín y a cada flor había que darle el agua que necesitaba. Y así considero que es para sacar lo mejor de cada uno y, por tanto, del grupo. La capacidad de trabajo y la ambición sana son dos variables que necesito que tenga la gente que esté a mi lado. Con esas dos variables y mi tesón por mantener la ilusión renovada es más fácil lograr los objetivos que nos marcamos.
6. En un mercado cada vez más competitivo y digitalizado, ¿qué papel crees que sigue teniendo la cercanía y la confianza en la relación con el cliente?
Es un valor perenne. Quizás ahora es aún más importante. No solo es relevante el tener conocimiento técnico, sino la empatía con los clientes tanto comprador como vendedor son de vital importancia para la satisfacción del cliente y el éxito de una operación.
7. Después de tantos años en GILMAR, ¿qué aspectos dirías que diferencian a la compañía y hacen que muchos profesionales desarrollen aquí una carrera tan larga?
Cuando hice el training en GILMAR me causó una muy buena impresión. Los valores de GILMAR y la forma de trabajar que tenemos son muy sólidos. Además, no se trata de un trabajo puramente individualista donde cada uno persigue solo su objetivo, sino que el trabajo en equipo es fundamental para generar ese “círculo virtuoso” que hace que todos no solo crezcamos más en lo económico, sino también en lo personal.
8. A nivel personal y profesional, ¿qué es lo que más te sigue motivando cada día al frente de la oficina?
La verdad es que cada día me levanto con mucha ilusión, más o menos cansada, pero siempre con ilusión. Creo que nuestro trabajo es adictivo. Si trabajas, los resultados vienen antes o después, y cuando vienen, la satisfacción es enorme porque además de cumplir con el objetivo económico, estamos ayudando a nuestros clientes a que puedan evolucionar en sus vidas. Y la sonrisa que produce en el equipo cada venta, es muy bonita. Y esto empuja a siempre querer más…
9. Si tuvieras que darle un consejo a alguien que empieza hoy en el sector inmobiliario, ¿cuál sería?
Le diría que con trabajo, motivación y ambición lo tiene todo hecho. Y que la honestidad y confianza, si son importantes en cualquier sector, en este aún más. Que confíe y crea.
10. Para terminar, una pregunta más personal: fuera del trabajo, ¿cómo desconecta Genoveva y qué aficiones forman parte de su día a día?
Mi desconexión es mi familia y mi hogar. Soy una persona muy hogareña y familiar y ahí es donde encuentro mi paz. Mis aficiones son sencillas. Me gusta la naturaleza, el campo, el mar, leer, el cine y reunirme con mis amigos.
La historia de Genoveva demuestra que el éxito en el sector inmobiliario no solo se construye con experiencia y conocimiento del mercado, sino también con actitud, cercanía y pasión por las personas.
Tras más de once años en GILMAR, sigue afrontando cada día con la misma ilusión con la que comenzó, manteniendo intacta la curiosidad por aprender y la motivación por hacer crecer a su equipo y acompañar a cada cliente en uno de los momentos más importantes de su vida.
Porque, más allá de las operaciones y los resultados, son las relaciones, la confianza y el compromiso los que terminan definiendo una trayectoria profesional sólida y duradera.

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