El pasado 11 de octubre, más de un centenar de niños se convirtieron en pequeños agentes inmobiliarios por un día. Lo hicieron gracias a GILMAR, que inauguró en Micropolix la primera oficina inmobiliaria infantil de España, un espacio pensado para que los más pequeños aprendieran jugando qué significa ayudar a otras personas a encontrar su hogar.

Desde el primer momento, la ilusión se respiraba en el ambiente. Las mesas y sillas eran más pequeñas, adaptadas a los futuros “asesores”, y el suelo se había transformado en un enorme tablero de Monopoly, en homenaje a la colaboración de GILMAR con el famoso juego. Todo estaba pensado al detalle para que los niños se sintieran parte de una auténtica oficina inmobiliaria, con carteles, planos y material corporativo incluido.

Vestidos con chaquetas, corbatas o pañuelos naranjas —el color corporativo de la compañía—, los niños participaron en diferentes actividades que los introdujeron en el día a día de un agente inmobiliario. Atendieron a familias, aprendieron a escuchar, revisaron planos y acompañaron a “clientes” en la búsqueda de su hogar ideal. A medida que superaban las pruebas, ganaban Eurix, la moneda oficial de Micropolix, mientras comprendían que detrás de cada llave hay una historia y un sueño por cumplir.

El acto de inauguración reunió a familias, empleados y amigos de la compañía, además de contar con la presencia de autoridades locales como Diego Domingo García Muñoz, Primer Teniente de Alcaldesa de San Sebastián de los Reyes. También participaron Jesús Gil Marín, CEO de GILMAR, e Ignacio Mallagray, director de Marketing, quienes quisieron acompañar a los niños en esta experiencia tan especial.

El momento más simbólico llegó con el tradicional corte de cinta, que marcó oficialmente la apertura de esta singular oficina. “Esta oficina no fue solo una inauguración, sino una declaración de principios”, señaló Jesús Gil Marín. “Llevamos más de cuarenta años ayudando a miles de familias a construir su hogar, y hoy damos un paso más al inspirar a los niños a soñar en grande y a creer en su propio futuro”.

Por su parte, Ignacio Mallagray explicó que “la idea nació del deseo de enseñar, de una forma divertida y participativa, el valor del esfuerzo y la ilusión de ayudar a otros a encontrar su casa”.

La jornada estuvo llena de momentos emotivos, pero uno de los más destacados fue la presentación de la escultura creada por el artista dEmo (Eladio de Mora): un osito naranja diseñado especialmente para esta oficina. El artista, conocido por sus esculturas coloridas y su estilo pop, explicó que la pieza simboliza “el inicio de algo nuevo, la ilusión de construir con cariño y color”.

El osito, que se ha convertido ya en el emblema del nuevo espacio, representa la conexión entre el arte, la infancia y la creatividad, aportando un toque alegre y simbólico a esta iniciativa que combina aprendizaje, juego y valores.

Desde entonces, la oficina infantil de GILMAR permanece abierta al público en Micropolix, ofreciendo a todos los niños y niñas la oportunidad de vivir su propia jornada como agentes inmobiliarios. Una propuesta que une educación, diversión y valores, y que reafirma el compromiso de GILMAR con la sociedad y con la formación en positivo desde la infancia.

Porque aprender también puede ser un juego, y cada hogar —como bien saben ahora estos pequeños asesores— empieza siempre con una historia, un sueño y una gran dosis de ilusión.

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