Hoy compartimos una conversación de las más emotivas con uno de los pilares fundamentales de GILMAR, Santos Burrieza; director de la oficina de GILMAR de Retiro, quien ha vivido de cerca la evolución del mercado inmobiliario en Madrid y el desarrollo de la compañía. Con más de veinte años de experiencia, nos cuenta cómo se ha adaptado a los cambios del sector y nos ofrece su visión sobre el futuro del mercado en la capital española. Un testimonio lleno de lecciones y motivación para todos los que formamos parte de esta gran familia.

Índice

1. Llevas muchos años formando parte de GILMAR. Si miras atrás, ¿cómo resumirías tu trayectoria dentro de la compañía y qué momentos dirías que han marcado más tu evolución profesional?

La verdad es que, al mirar hacia atrás, parece mentira que haya pasado tanto tiempo. Desde el primer momento, supe que estaba en el mejor lugar para formarme y posicionarme en esta profesión. Sin lugar a duda, el liderazgo y determinación tanto de Manolo Marron como de Jesús Gil han sido referentes fundamentales en mi camino de lo que significa ser un verdadero profesional del sector.

En este sector, cada momento es extraordinario si se sabe ver como una gran oportunidad de aprendizaje; de todo se extrae una lección. Pero, por encima de todo, valoro lo aprendido en cada proceso de compraventa y el trato directo con los clientes, además del enriquecimiento que supone trabajar con todos y cada uno de los componentes de GILMAR.

2. A lo largo de tu carrera has visto cómo ha evolucionado el mercado inmobiliario en Madrid. ¿Qué cambios dirías que han sido los más significativos desde que empezaste hasta hoy?

Si analizo el camino recorrido, los cambios más significativos que he vivido desde mis inicios hasta hoy se resumen, en una palabra: profesionalización. Madrid ha dejado de ser un mercado de proximidad para convertirse en una de las plazas más codiciadas del mundo. El cambio ha sido brutal, he vivido la evolución de los ciclos en primera persona, primero pasamos de un momento de gran demanda y oferta, a un mercado de escasa demanda y mucha oferta (durante la crisis). Hoy nos encontramos en el escenario opuesto: un mercado de escasa oferta y altísima demanda. Esto último es el escenario en el que nos encontramos ahora y en el que, seguramente, seguiremos inmersos unos años más hasta que el mercado toque techo. Entender estos cambios de ciclo es lo que me permite asesorar con rigor y anticiparme a las necesidades de los clientes.

3. La oficina de Retiro está situada en una de las zonas más consolidadas y demandadas de la ciudad. ¿Qué particularidades tiene este mercado y qué tipo de comprador es el que más predomina actualmente?

Efectivamente, esta zona presenta unas particularidades muy definidas que la distinguen de otros distritos de Madrid. Dentro de nuestra demarcación, conviven varios mercados con perfiles de cliente y producto diferenciados.

Jerónimos e Ibiza: En este enclave prima la rehabilitación de fincas clásicas. Su cercanía inmediata al Parque del Retiro garantiza no solo una alta rentabilidad por alquiler, sino una revalorización segura a futuro. Es el destino predilecto para grandes fortunas nacionales y, de forma creciente, para el inversor latinoamericano. Mantiene un carácter residencial, señorial y tranquilo, lo que eleva su demanda como vivienda habitual de lujo.

Niño Jesús: En este barrio destacan las fincas con zonas comunes y garaje. El comprador valora especialmente la cercanía a colegios de prestigio e instalaciones deportivas. El perfil del residente es de nivel socioeconómico alto que busca comodidad y servicios en un entorno exclusivo al otro lado del parque del Retiro

Estrella: Es una de las zonas residenciales mejor valoradas por su calidad de vida. Aquí predominan las urbanizaciones con piscina, garaje y seguridad. Su excelente ubicación, con acceso rápido a la M-30, la convierte en la opción ideal para familias que buscan amplitud y servicios integrales sin alejarse del centro.

Adelfas: Representa la cara más moderna del distrito. Se caracteriza por sus promociones de obra nueva y edificios recientes que atraen a un público más joven y tecnológico, que busca viviendas eficientes y bien conectadas.

4. Después de tantos años en el sector, ¿qué cualidades crees que son esenciales para tener éxito como asesor inmobiliario hoy en día?

Desde mi punto de vista, y con la mayor humildad, considero que tanto la formación continua como la aptitud diaria ante el trabajo son los pilares que sustentan la buena praxis de nuestra profesión y actúan como garantía de un éxito sólido. Este enfoque, por supuesto, debe ir siempre de la mano de una empatía genuina, tanto hacia nuestros clientes como hacia las personas que convivimos con ellas en el trabajo todos los días.

Asimismo, en este mundo marcado por la inmediatez, es vital recordar que el sector inmobiliario es, en esencia, un negocio de fondo que requiere sacrificio y paciencia. Es fundamental saber sembrar hoy con rigor y honestidad para poder recoger los mejores frutos con el paso de los años.

5. Desde tu experiencia liderando equipos, ¿qué valores o formas de trabajar consideras fundamentales dentro de la cultura de GILMAR?

Desde mi experiencia liderando equipos, considero que la cultura de GILMAR no se explica únicamente por sus resultados, sino por la ética y el rigor con los que alcanzamos cada objetivo. Cada comprador y cada vendedor satisfecho constituye la verdadera base de nuestra Compañía.

Tras tantos años, lo que la gente realmente recuerda es nuestra gestión de excelencia. Gracias a ello, seguimos contando con la confianza de clientes que nos recomiendan para vender o comprar sus propiedades; esa es la verdadera clave del éxito de todas las personas que componen y han formado parte de esta gran Casa. Y todos nosotros tenemos el compromiso de seguir contribuyendo a ello día a día.

6. Has vivido distintos momentos del mercado: etapas de expansión, cambios de ciclo, nuevas tendencias en la demanda… ¿Qué te ha enseñado esa experiencia sobre cómo adaptarse a un sector tan dinámico?

Haber navegado por distintos escenarios de mercado me ha dado la templanza necesaria. Los momentos de incertidumbre son los que más han forjado mi capacidad de resolución, recordándome que la confianza y la transparencia son los valores que los clientes más agradecen cuando el entorno es complejo.

7. Hoy el comprador está mucho más informado y el es cada vez más competitivo. ¿Cómo crees que ha cambiado la forma de trabajar en el sector inmobiliario en los últimos años?

En un mercado tan competitivo, la tecnología solo resulta diferencial si se combina con una gestión humana de excelencia. El cliente busca eficiencia tecnológica, pero exige la confianza que solo aporta el trato personal.

Es cierto que, hoy en día, las transacciones son cada vez más telemáticas: realizamos reuniones y negociaciones por videoconferencia o teléfono con total naturalidad. Contar con toda la documentación jurídica y fiscal digitalizada nos permite cerrar operaciones inmobiliarias de forma inmediata mediante herramientas como Signaturit. Sin embargo, esta agilidad también nos obliga a estar operativos y ser proactivos prácticamente en tiempo real; la rapidez de respuesta es, hoy más que nunca, una de las claves para alcanzar el éxito en cualquier operación.

Con todo, sigo convencido de que el factor humano continuará siendo el elemento decisivo en nuestro negocio. En el momento de la verdad, la tecnología es el medio, pero la confianza necesaria para tomar una decisión tan importante solo la transmite la persona.

8. Mirando hacia adelante, ¿cómo ves la evolución del mercado inmobiliario en Madrid en los próximos años?

Tal como he venido observando durante estos últimos diez años, el potencial de la Comunidad de Madrid es extraordinario, y no solo el de la capital. El nivel de nuestras infraestructuras, la calidad de vida y el clima, sumados a la seguridad y al carácter abierto de su gente, sitúan a Madrid en una posición privilegiada. Vivimos en una capital con un sentido de globalización real, donde convive una gran diversidad de nacionalidades de forma armoniosa. Todos estos factores van a consolidar a nuestra ciudad en el top 5 de las capitales del mundo.

9.Después de tantos años en GILMAR, ¿qué es lo que más te sigue motivando de tu trabajo en el día a día?

La verdad es que cada día me levanto como si fuera el primero; disfruto profundamente de mi trabajo y del trato directo con el cliente. Siento un sentido de responsabilidad y de pertenencia a la Compañía extraordinarios; esta es mi profesión natural. Creo firmemente que mantener ese entusiasmo y esa actitud es clave, y por ello me gusta rodearme de personas con ese mismo nivel de compromiso y ambición.

Asimismo, ver que compañeros a los que acompañé en sus comienzos están hoy liderando con éxito sus propios equipos o sus carreras comerciales dentro de la empresa, es algo que me satisface y me enorgullece enormemente por la labor realizada. Me apasiona aprender y actualizarme a diario, y si en ese proceso puedo enseñar a otros, mejor que mejor.

10. Para terminar, una pregunta más personal: fuera del trabajo, ¿qué aficiones o actividades te ayudan a desconectar y recargar energía?

En primer lugar, mi familia y mis amigos son la base imprescindible fuera del ámbito laboral. Mi querida mujer y mi extraordinario hijo son los pilares fundamentales en mi vida; mi fuente de inspiración, comprensión y amor. Son mis verdaderos ángeles de la guarda.

Por otro lado, soy una persona muy activa y necesito reflejar esa energía en el deporte, que es mi gran pasión, tanto en la práctica como en el seguimiento. Admiro profundamente el tenis y la figura de Rafa Nadal, especialmente por su actitud ante la vida y el deporte. Jugar al tenis me aporta una felicidad absoluta, aunque también he practicado ciclismo, esquí, windsurf, confieso que me encanta la velocidad, lo que me hace un gran entusiasta del mundo de los coches y las motos.

Actualmente, estoy volcado en las maratones. El año pasado corrí la de Madrid, en la que también participo este año, y en noviembre aspiro a correr la de Nueva York. La buena música (influenciado por mi hijo pianista), la gastronomía y el contacto con la naturaleza —tanto la montaña como el mar— completan mi recorrido perfecto para mantener el equilibrio y la motivación.

Sin duda, sus palabras nos inspiran a seguir avanzando con el mismo entusiasmo y compromiso que desde el primer día que GILMAR empezó a existir. A medida que el sector continúa evolucionando, la ética, la confianza y la formación continua siguen siendo claves para nuestro éxito. Gracias por compartir tu experiencia y por seguir motivándonos a ser mejores como empresa cada día.