Inquiokupación es uno de los términos surgidos en los últimos años que más importancia ha cobrado. Pero, ¿qué es? Este concepto surge para denominar un nuevo tipo de ocupación ilegal que cada vez está más extendido. Al contrario que la tradicional okupación, el fenómeno de la inquiokupación parte de la firma de un contrato de alquiler de forma completamente legal. Sin embargo, en torno a los dos o tres meses de la firma de dicho contrato, dichos inquilinos dejan de pagar la renta

Y, si bien ni una ni otra están incluidas en el Código Penal español, es innegable que se está convirtiendo en un problema cada vez más grave.

Entendiendo la inquiokupación

Si echamos la vista atrás queda claro que, aunque ahora tenga un nuevo nombre, la inquiokupación siempre ha existido. Es decir, siempre ha habido inquilinos que por motivos como la repentina pérdida del empleo u otras circunstancias personales han dejado de poder hacer frente al pago de la renta, a pesar de haberlo hecho sin problema hasta el momento. 

Esta práctica ha comenzado a extenderse cada vez más, sobre todo al amparo de la situación de buena parte de la población tras la pandemia de la Covid-19 y la crisis posterior. La principal diferencia es que estos inquiokupas en su mayoría no son personas afectadas por estos motivos.  

Impacto financiero

El simple hecho de decidir alquilar una propiedad a una tercera persona siempre puede suponer un riesgo. Pero si, tal y como afirma la Agencia Negociadora del Alquiler, el 70% de los inquilinos invierten más de la mitad de sus ingresos para el pago de este alquiler eso supone también un riesgo de impago total o parcial en caso de cualquier imprevisto.

Sin embargo, estos potenciales riesgos por sí solos no suponen ninguna alarma para los propietarios, a no ser que estén unidos a otros hechos como:

  • La procedencia de los ingresos del inquilino es totalmente desconocida.
  • Que el inquilino no aporte los documentos necesarios o sea reticente a hacerlo.
  • Que se insista en mantener los suministros de agua, luz o gas a nombre del propietario.

Por este motivo, contar con asesores profesionales con amplia experiencia en el sector inmobiliario se convierte en una necesidad para poner en alquiler una propiedad con toda la seguridad. Los propietarios buscan seguridad, y que los posibles inquilinos sean de confianza, para evitar tener que emprender acciones o medidas por impago. O lo que es peor, buscar la forma de recuperar el inmueble que le pertenece. 

Por eso es bueno apoyarse en quienes conocen el mercado inmobiliario mejor que nadie. Contar con el asesoramiento profesional de inmobiliarias como GILMAR es toda una garantía. Nuestros profesionales ponen a tu disposición toda su experiencia para evitar que pongas en riesgo tu patrimonio

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Recursos legales y medidas preventivas

Ser víctima de la inquiokupación puede ser uno de los peores quebraderos de cabeza para un propietario, pero hay diferentes formas de afrontar algo como esto. Si has confiado en una empresa especializada en garantizar el alquiler, es ponerte en contacto con ella para que ponga sus mecanismos en marcha.

Si por el contrario no cuentas con el respaldo de una, lo mejor es centrarse en lo que no deberías hacer en ningún momento. Por ejemplo, en caso de enfrentarte a un inquiokupa, evita cualquier tipo de acuerdo de forma verbal. También es recomendable que evites entrar en la vivienda por tu cuenta, ya que esto podría tener incluso consecuencias penales para ti.

Una vez claro lo que no hay que hacer, lo principal es que busques asesoramiento legal de un profesional experimentado en temas inmobiliarios para encontrar la solución que mejor se adapte a tu caso. 

Negociación y soluciones alternativas

Es evidente que la situación de crisis económica y los efectos que aún sufre el empleo tras la pandemia han hecho la vida más difícil para la mayoría. Un caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de un fenómeno como la inquiokupación. Pero, tal y como ya hemos dicho, lo principal es que no actúes completamente solo

Existen diferentes opciones como la negociación a través de un profesional o una demanda de desahucio por incumplimiento de contrato de ser necesario. Lo principal es que cuentes con profesionales como GILMAR que puedan guiarte a través de los pasos que necesites dar y te ayuden a conseguir toda la documentación necesaria para recuperar tu vivienda.

Por ejemplo, en la fase de negociación se puede llegar a un acuerdo de aplazamiento de la deuda para que el inquilino pueda pagarla en un plazo determinado. De esta manera este podrá recuperarse de la situación sobrevenida y el propietario tendría la garantía de ver cubierta su pérdida. Sin embargo, de llevarse a cabo este acuerdo siempre deberá establecerse por escrito.

Prevención y planificación futura 

Como ya hemos dicho, alquilar una vivienda siempre supone un riesgo. Afortunadamente existen opciones para valorar la solvencia de los candidatos a convertirse en los futuros inquilinos. En GILMAR te ayudaremos a encontrar los mejores inquilinos para tu inmueble.

Una opción que te ofrece garantías es incluir una cláusula anti-morosidad en el contrato de alquiler de mutuo acuerdo con el futuro inquilino, por la cual éste sería incluido en el registro de morosos en caso de no pagar la renta. Un claro elemento disuasorio para potenciales inquiokupas

Pero no hay mejor forma de evitar la inquiokupación que estableciendo medidas preventivas a la hora de encontrar al inquilino perfecto en el proceso de alquiler. Para hacer el proceso más fácil te damos algunas sugerencias:

  • A la hora de buscar tu inquilino ideal pide pruebas de su solvencia como justificantes de ingresos regulares o consulta el fichero de morosos para ver si está incluido.
  • Establece una renta asequible (no debería sobrepasar el 30% de los ingresos del inquilino).
  • En el momento de la firma exige las garantías permitidas por la ley como el mes de renta como fianza, el mes en curso o pedir un avalista personal que pueda justificar sus ingresos.
  • Cambia la titularidad de los contratos de suministros a nombre del inquilino para que sea el responsable directo del pago.
  • Desconfía de quien te ofrezca un gran pago por adelantado.

Con más de 40 años de experiencia en GILMAR podemos ayudarte durante todo el proceso de búsqueda y selección del inquilino perfecto y de garantías para tu casa.