Tener una sauna en casa ha dejado de ser un capricho reservado a los spas para convertirse en uno de los espacios de bienestar más valorados en las viviendas de alto standing. Sin embargo, antes de instalarla conviene tener claras algunas decisiones, como qué tipo de sauna encaja mejor con tu forma de usarla, si la quieres en el interior o en el jardín, qué espacio necesitas y qué materiales garantizan su durabilidad. En este artículo te explicamos las diferencias entre la sauna finlandesa o sauna seca, la de infrarrojos y el baño turco, las opciones de instalación y los factores que determinan su precio y su mantenimiento.

Ventajas de tener sauna

Los beneficios de la sauna empiezan por algo sencillo, porque es ante todo un espacio para desconectar. Durante la sesión, el calor sube el pulso y dilata los vasos sanguíneos, y en un estudio con 102 adultos la tensión arterial bajó después de media hora de sauna y seguía algo más baja tras el descanso.

La evidencia más citada viene de Finlandia. Un estudio que siguió durante unos veinte años a 2.315 hombres observó que quienes usaban la sauna de cuatro a siete veces por semana tenían menos riesgo de muerte cardiovascular que quienes iban una vez. Es una asociación, no una prueba de causa, y una revisión de la evidencia publicada en Mayo Clinic Proceedings recoge también posibles mejoras en algunos dolores articulares, aunque reconoce que quedan dudas por resolver.

El sudor sirve para refrigerar el cuerpo y no elimina toxinas, que es tarea del hígado y el riñón. Que alternar calor y agua fría mejore el ánimo tampoco está demostrado. Las precauciones, en cambio, están claras. Según una revisión publicada en The American Journal of Medicine, la sauna no se recomienda con angina inestable, infarto reciente o estenosis aórtica grave, y el alcohol antes o durante la sesión aumenta el riesgo de bajadas de tensión y arritmias. Si tienes cualquier problema cardiaco o estás embarazada, consulta antes con tu médico.

Tipos de saunas para casa

Las saunas para casa se diferencian sobre todo por cómo producen el calor y por la humedad del aire. De eso dependen la instalación, el consumo y la sensación dentro de la cabina.

Sauna finlandesa para casa

La sauna finlandesa para casa es la tradicional. Una estufa eléctrica o de leña calienta el aire y unas piedras, y la cabina se mueve en torno a los 80-90 °C, con una humedad relativa baja que, según la Wikipedia, no supera el 20 %. Al echar agua sobre las piedras se levanta una oleada de vapor, el löyly, que sube la sensación de calor durante unos minutos.

La potencia de la estufa se calcula según el volumen de la cabina. Los fabricantes trabajan con una regla orientativa de 1 kW por metro cúbico, que sube si hay cristal o paredes de piedra sin aislar. Una cabina doméstica pequeña suele llevar una estufa de 3 a 4,5 kW.

Sauna seca en casa

Hablar de sauna seca en casa es hablar, en sentido estricto, de la finlandesa, que se llama así por oposición a los baños de vapor. Dentro del calor seco ha ganado terreno otra opción, la sauna de infrarrojos. En lugar de calentar el aire, sus paneles emiten un calor que llega directamente al cuerpo, así que funciona a temperaturas más bajas, de unos 45 a 60 °C según los fabricantes.

Es una buena alternativa para quien tolera mal el calor intenso y para espacios reducidos. Según los fabricantes, los modelos de una o dos plazas tienen entre 1,5 y 2,4 kW, y muchos se conectan a un enchufe convencional, pero a partir de unos 3 kW conviene una línea eléctrica propia, porque un enchufe doméstico de 16 amperios se queda al límite.

Baño turco en casa

El baño turco en casa, también llamado sauna de vapor, funciona al revés que la finlandesa. Un generador llena la estancia de vapor, la temperatura se queda en torno a los 45-55 °C y la humedad roza el 100 %.

La sensación es más suave, pero la obra es más exigente. La estancia tiene que ir impermeabilizada y revestida de cerámica o piedra, con desagüe y un techo inclinado o abovedado para que el agua condensada resbale por las paredes en lugar de gotear. Por eso suele plantearse dentro de una reforma del baño o de una zona de spa, no como un añadido de última hora.

Dónde instalar la sauna

La ubicación depende del tipo de sauna, del espacio libre y de cómo se vaya a ventilar. En una vivienda de alto standing puede integrarse en el baño principal, en el sótano o en el jardín, junto a la piscina.

Sauna individual para casa

Una sauna individual para casa cabe en muy poco sitio. Cuando se busca una sauna pequeña para casa, las cabinas compactas para usar sentado ocupan, según los fabricantes, unos 1,2 x 1,2 metros, así que pueden encajar en una esquina del baño o en un vestidor a medida amplio. Para tumbarse hace falta un banco de al menos 1,80 metros.

En cualquier tamaño, la ventilación no admite improvisación. Los fabricantes de estufas recomiendan renovar el aire unas seis veces por hora, con la entrada de aire junto a la estufa y la salida lejos de ella y cerca del suelo, siempre según las instrucciones del modelo elegido.

Saunas de exterior para casa

Una sauna exterior aprovecha el jardín o la zona de piscina y libera espacio dentro de la vivienda. A cambio, tiene que aguantar la lluvia, el sol y los cambios de temperatura, así que necesita un buen aislamiento en paredes y techo, normalmente lana mineral con una barrera de vapor de aluminio, y una cubierta impermeable.

Si lleva frente de cristal, debe ser vidrio templado, que resiste mejor los golpes y los cambios bruscos de temperatura. Y si la idea es crear una zona de bienestar junto a la piscina, conviene planificarla a la vez que la climatización de la piscina para aprovechar la misma obra y la misma previsión eléctrica.

Saunas prefabricadas o a medida

Las saunas prefabricadas llegan en módulos que se montan en pocos días y son la opción más rápida, tanto en interior como en exterior. En el jardín es muy habitual la sauna de barril, cuya forma cilíndrica reduce el volumen de aire que hay que calentar.

Las saunas a medida se adaptan a espacios irregulares, como una buhardilla o el hueco bajo una escalera, y permiten elegir la madera, el cristal y la iluminación. Muchas incorporan control desde el móvil para programar el encendido y la temperatura.

Sauna de madera y materiales

Una sauna de madera tiene que aguantar años de calor y humedad sin deformarse ni soltar olores. Por eso se usan maderas de fibra regular, sin nudos grandes ni bolsas de resina. El abeto nórdico es la opción clásica para paredes y techo, y para los bancos se suele elegir abachi, una madera ligera que se calienta poco al tacto.

El cedro rojo es habitual en exteriores por su resistencia natural a la humedad, y la madera termotratada, sometida a altas temperaturas para estabilizarla, gana terreno en las saunas de jardín. El resto de elementos también tiene que estar preparado para el calor, desde las luminarias, que deben ser aptas para alta temperatura, hasta las bisagras y los tiradores.

Precio de una sauna en casa

El precio de una sauna en casa depende del tipo, del tamaño, de los materiales y, sobre todo, de la obra que exija. Cuanta más obra, más sube el presupuesto. Una cabina prefabricada que se monta como un mueble es lo más sencillo, mientras que el baño turco obliga a impermeabilizar y revestir toda la estancia.

A eso se suman la línea eléctrica, la ventilación y, en exterior, la base de apoyo y la cubierta. Un presupuesto fiable se pide con el espacio ya medido. Si la sauna forma parte de una reforma más amplia, la división de Reformas e Interiorismo de GILMAR se ocupa del proyecto completo, de la tramitación de licencias a la ejecución de la obra.

Mantenimiento de la sauna

Una sauna bien cuidada dura muchos años. La madera interior no se barniza ni se pinta, porque esos productos no están pensados para el calor y pueden soltar olores y vapores. Para proteger los bancos del sudor basta con un aceite específico para sauna y con limpiarlos con agua tibia después de usarlos.

Después de cada sesión conviene dejar la puerta abierta para que la cabina se seque. Las piedras de la estufa se agrietan con los cambios de temperatura, así que hay que revisarlas y, con un par de sesiones por semana, cambiarlas aproximadamente una vez al año.

Preguntas frecuentes sobre la sauna en casa

¿Cuánto espacio necesita una sauna en casa?

Según los fabricantes, una cabina compacta para usar sentado ocupa unos 1,2 x 1,2 metros. Para tumbarse hace falta un banco de 1,80 metros o más. En altura no hay una medida única y los fabricantes suelen trabajar entre 2,10 y 2,30 metros, porque un techo demasiado alto obliga a calentar aire que nadie aprovecha.

¿Se puede instalar una sauna en un piso?

Sí, y la opción más sencilla es una cabina de infrarrojos, que no genera vapor y funciona con un enchufe o con una línea propia. Una finlandesa también es posible si la instalación eléctrica lo permite. Si la obra no toca elementos comunes ni afecta a la estructura, la seguridad o la fachada del edificio, la Ley de Propiedad Horizontal solo obliga a avisar antes al presidente o al administrador, y si los toca, hace falta el acuerdo de la comunidad.

¿Cuánta electricidad consume una sauna doméstica?

Depende de la potencia y del uso. Según los fabricantes, una de infrarrojos de una o dos plazas tiene entre 1,5 y 2,4 kW. Una estufa finlandesa trabaja a su potencia nominal, por ejemplo 6 kW, mientras calienta la cabina, y después el termostato la va encendiendo y apagando. Según los fabricantes, una sesión de dos horas con una estufa de 6 kW gasta entre 7 y 9 kWh.

¿Hace falta licencia de obra para instalarla?

Depende de la obra y del municipio. Una cabina prefabricada que se monta sin tocar paredes, instalaciones ni fachada suele tratarse como un mueble. Un baño turco de obra o una sauna exterior en la parcela sí pasan por el ayuntamiento, con licencia o con declaración responsable según su ordenanza. Antes de empezar, repasa cuándo una reforma necesita licencia de obra.

¿Una sauna revaloriza la vivienda?

No hay ningún estudio independiente que cuantifique cuánto sube el valor de una casa por tener sauna. Sí aporta atractivo en el segmento alto, donde una zona de bienestar bien integrada forma parte de lo que el comprador espera, igual que otras reformas que revalorizan una vivienda. Si prefieres una casa con la zona de bienestar ya resuelta, puedes buscarla en la selección de viviendas de lujo de GILMAR.