En GILMAR creemos en las personas y en la importancia de construir un entorno inspirador donde cada miembro del equipo pueda crecer y desarrollarse. Sabemos que el verdadero motor de esta compañía son las personas que la forman, su talento y su dedicación diaria.

Por eso, en GILMAR Inside queremos reconocer y dar voz a quienes hacen posible nuestra historia. Este mes queremos que conozcáis a Belén, directora de GILMAR Majadahonda.

Para conocerte un poco más, ¿de dónde vienes y a dónde vas?

Para entender mejor quién soy, creo que es importante reflexionar sobre el lugar de donde vengo y hacia dónde me dirijo. Vengo de un entorno marcado por la disciplina y la superación: desde los 8 hasta los 16 años fui nadadora profesional y formé parte de la Selección Española de Natación. Un deporte que, en España, no siempre recibe la valoración que merece, pero que me enseñó grandes lecciones de trabajo en equipo, esfuerzo y resiliencia.

Al finalizar esta etapa, decidí compaginar mis estudios de Nutrición con trabajos temporales de azafata de imagen, participando en eventos de alto nivel como el Master de Madrid de tenis. Esa experiencia me permitió ampliar mi visión profesional y desarrollar habilidades de comunicación y adaptación.

De cara al futuro, me definen la constancia, la ambición y la capacidad de aprendizaje continuo. Son cualidades que siempre me han acompañado y que quiero seguir cultivando en el próximo capítulo de mi carrera, especialmente en GILMAR, un lugar donde tengo la oportunidad de crecer y aportar todo lo aprendido. El camino que tengo por delante está lleno de retos, pero también de enormes oportunidades, y me siento preparada para aprovechar cada una de ellas.

¿Cuánto tiempo llevas en GILMAR? ¿Cómo empezaste?

Llevo en GILMAR desde hace ya varios años, y mi historia aquí comenzó de una manera bastante curiosa. En 2009, trabajaba como encargada de stand de una multinacional en el SIMA, un evento inmobiliario de gran relevancia. Fue allí donde tuve la suerte de conocer a Laura Crespo, Directora de RRHH, quien me propuso reunirme con MM y JG. Dos semanas después, empecé a trabajar como secretaria de Dirección en la oficina de Chamartín, lo que fue el primer paso en este fascinante camino.

Con el tiempo, fui asumiendo diferentes roles, siempre con la mentalidad de aprender y aportar. Trabajé como comercial en varias zonas, entre ellas Majadahonda, Pozuelo y el Barrio de Salamanca, siendo esta última experiencia el mayor reto de mi carrera profesional, ya que me permitió enfrentar desafíos complejos y desarrollar una gran capacidad de adaptación. Después de tres años, regresé a Pozuelo y, este año, me ofrecieron la oportunidad de liderar la Dirección de la oficina de Majadahonda, un reto que me llena de ilusión y responsabilidad. Cada etapa en GILMAR me ha permitido crecer profesionalmente y seguir formándome, y estoy emocionada de continuar con este proceso de evolución.

¿Qué es lo que más te gusta de GILMAR?

Lo que más me gusta de GILMAR, sin duda, es la calidad humana que define a esta empresa familiar a la que tengo la suerte de pertenecer. Es algo que los que llevamos muchos años aquí tratamos de transmitir a las nuevas generaciones, porque es ese trato cercano, de confianza y respeto lo que realmente nos diferencia. La cultura de la empresa es lo que nos une y nos motiva a seguir adelante con ilusión y dedicación.

Por otro lado, también me apasiona la profesionalidad, el compromiso y la seriedad con los que trabajamos día a día. Estos valores nos permiten ofrecer un servicio único al cliente, lo que nos ha convertido en una referencia en el sector. La combinación de un equipo humano excepcional con una sólida base profesional es, sin duda, la clave de nuestro éxito durante estos 43 años. Es un orgullo formar parte de una empresa que no solo tiene una trayectoria impresionante, sino que también sabe adaptarse y evolucionar manteniendo sus principios intactos.

¿Qué destacarías de Majadahonda como ubicación para invertir en un inmueble?

Majadahonda es, sin duda, una de las ubicaciones más atractivas para invertir en vivienda dentro de la Comunidad de Madrid. Se trata de un municipio que combina una altísima calidad de vida con un entorno exclusivo, ideal tanto para familias como para profesionales que buscan tranquilidad sin renunciar a la cercanía con la capital. A tan solo 20 km del centro de Madrid, cuenta con excelentes comunicaciones por carretera (A6, M-503, M-40) y transporte público (Cercanías Renfe y varias líneas de autobús), lo que facilita el acceso a zonas empresariales y universidades cercanas.

Ofrece una infraestructura de primer nivel, con servicios sanitarios de referencia como el Hospital Universitario Puerta de Hierro, una amplia oferta educativa que incluye colegios públicos, concertados, privados e internacionales, y zonas comerciales tan consolidadas como el Gran Plaza 2 o El Carralero. Además, destaca por su seguridad, limpieza y planificación urbana, con amplias zonas verdes como el Monte del Pilar, instalaciones deportivas modernas, zonas peatonales y carriles bici.

A todo esto se suma una gran oferta cultural y de ocio, una comunidad vecinal estable y una alta demanda tanto de compra como de alquiler, lo que la convierte en una inversión segura y con excelente proyección de revalorización. La combinación de exclusividad, calidad de vida, servicios y entorno natural convierte a Majadahonda en una apuesta sólida y diferenciadora dentro del mercado inmobiliario madrileño.

Cuéntanos alguna anécdota divertida o interesante que te haya pasado en el trabajo

¡Esta es, sin duda, la anécdota más fácil de contar! Gracias a GILMAR —y dentro de GILMAR— conocí a la persona con la que acabo de casarme hace tan solo una semana. Esta empresa no solo ha sido mi casa profesional durante muchos años, sino también el lugar donde comenzó una de las historias más importantes de mi vida. Además, tuvimos el enorme placer de compartir ese día tan especial con muchos compañeros de GILMAR, lo que hizo que fuera aún más emotivo y significativo. Fue un día precioso, lleno de cariño, y un claro reflejo del ambiente humano y cercano que caracteriza a esta empresa.

Cuéntanos algo de ti que no sepamos en GILMAR. Por ejemplo, un hobbie, un reconocimiento…

Algo que quizá muchos no sepan de mí en GILMAR es que el deporte forma una parte fundamental de mi vida. No concibo mi día a día sin dedicar un momento a moverme, entrenar o simplemente desconectar a través del ejercicio. Es, sin duda, mi mayor hobbie, pero también mi motor: lo que me mantiene equilibrada, feliz y con la energía necesaria para afrontar con actitud positiva todos los retos que se presentan. Para mí, el deporte no es solo una afición, es una filosofía de vida que me ha enseñado disciplina, constancia y superación, valores que aplico también en mi trabajo diario.

En GILMAR seguimos apostando por poner en valor a quienes forman parte de esta gran familia. Historias como la de Belén reflejan el compromiso, la pasión y la calidad humana que nos han acompañado durante estos 43 años y que seguirán guiando nuestro camino en el futuro.