El microcemento se ha consolidado como uno de los revestimientos favoritos en reformas e interiorismo de alta gama gracias a su acabado continuo, sin juntas, y a su capacidad para unificar suelos, paredes y hasta piezas de mobiliario. Pero no todos los espacios ni todas las superficies se comportan igual. En este artículo explicamos qué es exactamente el microcemento, sus ventajas e inconvenientes, cómo funciona en baños, cocinas, suelos o exteriores, si puede aplicarse sobre azulejos sin obra, qué colores y acabados existen y qué factores influyen en su precio por metro cuadrado y en su mantenimiento.

Qué es el microcemento

El microcemento es un revestimiento continuo de base cementosa que se aplica en capas muy finas sobre suelos, paredes y muebles. Según las fichas técnicas de los fabricantes, el sistema completo suma entre 1 y 3 milímetros de espesor, con una imprimación, una capa base reforzada con malla, la capa decorativa y un sellado final.

Según esas mismas fichas, su fórmula combina cemento, áridos finos y aditivos con resinas, que le dan adherencia y algo de flexibilidad, y pigmentos para el color. Hay sistemas bicomponentes, que se mezclan en obra con la resina, monocomponentes y listos al uso, además de versiones epoxi más duras.

No hay que confundirlo con el hormigón pulido, que es la propia solera de varios centímetros con la superficie pulida, ni con el tadelakt, un revoco tradicional de cal de origen marroquí que se impermeabiliza con jabón.

Ventajas e inconvenientes del microcemento

La gran ventaja es que permite renovar sin demoler. Con el soporte firme, limpio y la imprimación adecuada, se aplica sobre hormigón, mortero, baldosa cerámica, yeso o placa de yeso, así que evita levantar el suelo o picar el alicatado. Al ser tan fino, normalmente no obliga a rebajar puertas ni a cambiar rodapiés, salvo que haya que nivelar antes el soporte.

El acabado da continuidad a suelos y paredes y unifica estancias que con baldosa quedarían separadas. Y como apenas añade espesor, funciona bien sobre suelo radiante.

Los riesgos de una mala aplicación

Su punto débil es que depende por completo del soporte y de quien lo aplica. El microcemento no absorbe los movimientos de la base, por eso los suelos llevan malla, y las juntas de dilatación del soporte hay que respetarlas, sin rellenarlas, porque si no el revestimiento acaba fisurando.

Tampoco es un material para improvisar, porque cada capa tiene el tiempo de secado y el lijado que marca la ficha técnica del sistema. Conviene encargarlo a un aplicador con experiencia en el sistema elegido y pedirle la ficha técnica del producto.

Usos del microcemento en casa

Hay formulaciones para casi cada estancia. De una a otra cambian sobre todo el grano del acabado y el sellado, que es lo que decide cómo se comporta con el agua y el desgaste.

Microcemento en baños

El microcemento en baños es uno de sus usos más habituales, porque permite cubrir el alicatado antiguo sin obra de demolición. En zonas húmedas lo decisivo es el sellado final con barniz de poliuretano, que impide que el agua y los jabones penetren. En la ducha, los fabricantes recomiendan además impermeabilizar antes el soporte y reforzar los encuentros entre suelo y paredes.

Conviene cuidar también la resbaladicidad. El Código Técnico de la Edificación no la exige en las viviendas, pero en los edificios de uso público pide Clase 2 en baños y cocinas con poca pendiente y Clase 3 en duchas, y es una buena referencia para casa. Si vas a renovar el baño entero, repasa estas ideas para reformar el baño y qué suelo es el más adecuado para el baño.

Microcemento en cocina

En la cocina el microcemento tiene que aguantar grasa, calor y productos ácidos. Para las encimeras, los fabricantes recomiendan sistemas más duros, como el microcemento epoxi, con un sellado de poliuretano de alta resistencia. Aun así, no conviene cortar directamente sobre él ni apoyar ollas recién retiradas del fuego.

Si estás pensando en cambiar las paredes, compáralo con otros revestimientos para la cocina antes de decidirte.

Microcemento en suelos

Un suelo de microcemento soporta más desgaste que una pared, así que se usa un acabado de grano algo más grueso y un sellado resistente al tránsito. Antes de empezar se mide la humedad del soporte, que tiene que estar por debajo del límite que marca el fabricante.

Las fichas técnicas marcan el orden de aplicación. Primero la imprimación, después la capa base con malla de fibra de vidrio, luego las capas de acabado y, al final, el sellado.

Microcemento en paredes

En las paredes el desgaste es menor y se busca un acabado más fino. El grano pequeño permite marcar las aguas, esos contrastes de tono que deja la llana, y un lijado suave deja un tacto muy liso.

Microcemento exterior

El microcemento exterior se usa en terrazas, porches o bordes de piscina, y tiene que aguantar lluvia, sol y cambios de temperatura. Para el suelo se elige un acabado con textura antideslizante, y la clase de resbaladicidad la da el ensayo del acabado ya sellado, no la textura a simple vista.

El sellado es igual de importante. Los poliuretanos aromáticos amarillean con la radiación ultravioleta, por eso en exterior se usan poliuretanos alifáticos, que la aguantan mucho mejor.

Microcemento sobre azulejos

Aplicar microcemento sobre azulejos es lo que lo ha hecho tan popular en las reformas de baños y cocinas, porque evita picar el alicatado. Según las guías de los fabricantes, los azulejos tienen que estar firmes, sin piezas huecas, y limpios de grasa y restos de jabón.

Además, hay que rellenar y nivelar las juntas entre azulejos, porque si no acaban marcándose en el acabado. Después se aplica la imprimación de adherencia y la capa base con malla, y a partir de ahí el proceso es el mismo que sobre cualquier otro soporte.

Microcemento, colores y acabados

Los colores del microcemento van mucho más allá del gris. Según los fabricantes, la intensidad de las aguas depende del tono, del grano y de la presión de la llana, y los tonos oscuros las marcan más que los claros.

Microcemento blanco

El microcemento blanco aporta luz y amplitud, pero es el más delicado. Durante la obra hay que extremar la limpieza para que no quede polvo atrapado entre capas, y conviene un sellado de poliuretano alifático, porque un barniz que amarillea se nota mucho más sobre blanco.

Microcemento pulido

Se habla mucho de microcemento pulido, pero no se pule como el terrazo. Según la ficha técnica, entre capas se lija con una lijadora ligera, y el brillo final lo da el barniz, que puede ser mate, satinado o brillante. El mate disimula mejor las marcas de uso y el brillo intensifica el color, aunque también deja ver más los defectos.

Microcemento, precio por m2

El precio del microcemento por m2 depende mucho más de la mano de obra que del material, porque cada capa se aplica, se deja secar y se lija. Como referencia, el Generador de Precios de CYPE calcula para un pavimento de microcemento de 3 milímetros en rehabilitación unos 78 € por metro cuadrado de coste directo, sin IVA, gastos generales ni beneficio de la empresa, y de ese importe tres cuartas partes son mano de obra. El precio final depende de cada obra, y un presupuesto fiable se pide con la superficie ya medida.

La superficie es lo primero que pesa. Las protecciones, los desplazamientos y las esperas de secado son costes fijos, así que un salón amplio sale más barato por metro que un baño pequeño. También encarecen el trabajo las formas complicadas, como escaleras, encimeras con fregadero o nichos de ducha, que se rematan a mano.

El estado del soporte es el otro gran factor. Si hay fisuras, desniveles o humedad, se reparan antes, y esa preparación se suma al revestimiento. Al final cuenta también el sellado, porque un poliuretano de altas prestaciones cuesta más que un barniz acrílico. Si el microcemento forma parte de una reforma más amplia, la división de Reformas e Interiorismo de GILMAR se ocupa del proyecto completo, del diseño y la tramitación de licencias a la ejecución de la obra. Y antes de cerrar números, repasa qué IVA se aplica en la reforma de una vivienda.

Mantenimiento del microcemento

Mantener el microcemento es, en realidad, cuidar la capa de barniz que lo protege. Para la limpieza diaria, los fabricantes recomiendan agua templada con un jabón de pH neutro. La lejía, el amoniaco y los estropajos abrasivos dañan el sellado y dejan el revestimiento expuesto a manchas.

Cómo evitar daños en el día a día

Unos fieltros en las patas de sillas y mesas ayudan a evitar arañazos, y las sillas con ruedas duras conviene usarlas sobre una alfombrilla. Tampoco es buena idea dejar agua estancada sobre el suelo durante horas, como la de una maceta recién regada o una alfombra húmeda.

Algunos sistemas admiten una cera de mantenimiento que renueva la protección. No tiene una frecuencia fija, depende del uso y de lo que indique el fabricante del sellado.

Preguntas frecuentes sobre el microcemento

¿El microcemento es resistente al agua?

El material base no lo es por sí solo. Lo que lo hace resistente al agua es el sellado, y con las capas de barniz adecuadas aguanta bien en baños y cocinas. En duchas y zonas que se mojan a diario, los fabricantes recomiendan impermeabilizar también el soporte.

¿Se agrieta con el tiempo?

Bien aplicado y sobre un soporte estable, no debería. La mayoría de las grietas vienen del soporte, por movimientos de la base, humedad o juntas de dilatación que se han tapado, y no del propio microcemento. Por eso la preparación es la parte más importante del trabajo.

¿Es compatible con el suelo radiante?

Sí, y es una de sus ventajas, porque al ser tan fino apenas frena el paso del calor. La condición es que la instalación haya pasado antes su calentamiento inicial, con el mortero ya curado, para que los movimientos de la base no lleguen al revestimiento. Si aún estás valorando el sistema, aquí tienes las ventajas, la instalación y el precio del suelo radiante.

¿Cuánto dura un revestimiento de microcemento?

No hay un dato independiente de vida útil, pero bien aplicado y con el barniz cuidado dura muchos años. Lo que se desgasta es la capa de sellado, que puede renovarse sin rehacer el revestimiento. Y si prefieres una casa con estos acabados ya resueltos, puedes buscarla entre las viviendas en venta de GILMAR.

¿Cuánto tarda la aplicación?

Depende de la superficie y del sistema. Entre capa y capa hay que esperar unas horas y, según las fichas técnicas, el material necesita entre 24 y 48 horas de curado antes de sellarlo, así que incluso un baño pequeño lleva varios días de trabajo. Los plazos para pisarlo y para el uso normal los marca el fabricante de cada sistema.