Cálido, natural, sencillo y confortable. Así es el estilo rústico y por eso es uno de los grandes favoritos a la hora de decorar. Y no solo para la decoración de casas de campo o de montaña, sino también las de ciudad. Cada vez son más los interiores que se despojan del look contemporáneo y se visten con los materiales, colores y muebles característicos de las casas rústicas. El objetivo: lograr ambientes acogedores que evoquen la calma y la serenidad de la vida rural.

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Elementos arquitectónicos clave del estilo rústico

Si tu casa dispone de estructuras originales como vigas de madera, bovedillas o paredes de piedra ya tienes medio camino hecho. Recuperarlas con cuidado y devolverles la belleza original bastará para conseguir el escenario rústico perfecto. Solo quedará decorar.

No obstante, si el espacio no tiene ese ADN rústico, hoy en día existen muchos recursos para imitar estos elementos originales como son las vigas decorativas o los paneles con acabado de piedra para revestir paredes, y que resultan de lo más realistas.

Los cinco materiales imprescindibles para decorar con estilo rústico

  1. Madera: es el material estrella del estilo rústico ya que ambos comparten los mismos atributos: calidez y naturalidad. La encontramos en suelos, techos, muebles, complementos e incluso forrando las paredes en el look rústico de montaña.
  2. Piedra: las paredes de piedra vista arrancan suspiros. Cuanto más irregular sea su relieve, mejor. La huella del tiempo las hace aún más cautivadoras. También podemos encontrar piedra en los suelos o incluso en los senos del baño y de la cocina.
  3. Hierro forjado: otro de los materiales clásicos de este estilo que podemos encontrar en chimeneas o estufas clásicas, en estructuras de cama con filigranas decorando el cabecero y el pie, en lámparas, en herrajes, en leñeras y en sillas y muebles para decorar una terraza o jardín, sobre todo en aquellos inspirados en la campiña inglesa.
  4. Fibras naturales: junto con la madera son las encargadas de sumar calidez al espacio. Ya sea mimbre, esparto, ratán, yute, sisal… Es habitual encontrar este material de origen vegetal en alfombras y cestas, en sillas y banquetas tejiendo su asiento, e incluso en cabeceros, una de las tendencias del momento.
  5. Cerámica: las baldosas y azulejos tradicionales son también característicos del estilo rústico. Ya sean clásicos, con cenefas decorativas, tipo mosaico… A menudo revisten las paredes del baño y la cocina. Hoy se pueden encontrar modelos muy estilosos, de inspiración vintage pero actualizados.El barro cocido o toba para los suelos; el algodón, el lino y la arpillera para los textiles y complementos, o el cobre en piezas decorativas recuperadas son otros de los materiales que más se asocian con el estilo rústico y que son perfectos para decorar una casa de campo.
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El color busca su lado más natural

La gama cromática ideal para decorar las casas de campo es aquella inspirada en la naturaleza: verdes -especialmente los que imitan los tonos del follaje y del musgo o el verdigrís-, marrones, tierra, lino y los cálidos como el ocre o naranjas tipo caldera y teja.

El color blanco también es uno de los grandes favoritos, no solo por su luminosidad y su pureza, sino porque combinado con la madera realza la calidez de este material. Algo parecido ocurre al mezclar madera y gris. En este caso el efecto que se logra es un ambiente más elegante, sobrio y con un toque rústico moderno. Tonos como antracita, piedra, hollín o carbón son algunos de los favoritos en la gama de grises.

Muebles con segunda vida

Como hemos dicho, la madera es el material rústico por excelencia, también en el mobiliario. Aunque se puede recurrir a piezas a medida o de nueva fabricación, aquellas que marcan la personalidad y suman encanto en las casas de campo son los muebles recuperados o reciclados. Aquí te contamos de paso trucos para renovar muebles antiguos que te serán de utilidad.

Antiguas alacenas o vajillerías con tela de gallinero, colgadores de establo, mesas de carnicero dispuestas como islas de cocina, baúles a modo de mesa de centro en el salón o puertas recuperadas convertidas en correderas tipo granero son algunos ejemplos.

El estilo rústico en cada espacio de casa

El salón

En este espacio hay un elemento clave capaz de elevar la esencia rústica a un nivel superior: la chimenea. Ya sea de obra, tanto nueva como recuperada, exenta o tipo estufa se convertirá en la auténtica protagonista y marcará un antes y un después. ¿A quién no le apasiona disfrutar de una tarde de invierno junto a la chimenea con un buen libro?

Unas confortables butacas orejeras, un amplio sofá tapizado en lino, una cálida alfombra, cojines a cuadros o en tonos naturales y un cesto con mantas y plaids son imprescindibles para lograr la atmósfera rústica más acogedora.

La cocina

En las antiguas casas de campo la cocina era donde estaba la lumbre, una de las pocas fuentes de calor de la que disponía la vivienda, si no la única. Por eso las cocinas eran los espacios más vividos, el núcleo de la casa.

El estilo rústico apuesta por las cocinas amplias o abiertas, con islas que a menudo son piezas recuperadas como una mesa de carnicero. Armarios de madera con relieve, baldosas de cerámica sobre todo en la zona del salpicadero y suelo de toba son las claves de las cocinas inspiradas en las casas de campo.

Detalles como vajillas de cerámica tradicionales colocadas en vajilleros desprovistos de puerta o con tela de gallinero, menaje decorativo colgado como ollas y sartenes de cobre antiguas, alacenas o senos de mármol para el fregadero son otros de los elementos clave del rústico en la cocina.

En cocinas pequeñas la combinación del blanco y la madera natural conseguirá que el espacio se vea más amplio y luminoso, al tiempo que cálido. Incluso puedes pintar los armarios de blanco y colocar estantes en madera de pino para aligerar aún más el peso decorativo.

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El comedor

Una sobria mesa de madera, una lámpara de techo de fibra natural -la tendencia del momento-, y un aparador antiguo o recuperado son las claves de la decoración de un comedor de estilo rústico.

Pero… ¿qué tipo de sillas elegir? En este punto los interioristas proponen a menudo estas opciones: escoger sillas de pueblo en madera (un clásico), sillas tapizadas en cálida piel marrón o sillas icono de diseño en madera como las Thonet o las Wishbone, que siguiendo con la esencia natural crearán un pequeño contraste entre lo tradicional y lo contemporáneo. A la hora de vestir la mesa elige tejidos de lino y vajillas blancas clásicas.

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El dormitorio

Si el espacio dispone de vigas de madera y paredes de piedra, bastará con elegir una estructura de cama de madera o hierro forjado y vestirla con textiles formando capas para lograr un efecto gustoso y abrigado. Mesitas de noche de madera y lámparas de sobremesa con pie torneado y pantalla de lino darán el toque final. Si las paredes no son de piedra, una forma de sumar calidez es colocar un arrimado de madera clara revistiendo todas las paredes o revestir solo la pared del cabecero con madera de suelo a techo. Una cómoda antigua y una banqueta a modo de descalzador a los pies de la cama darán el toque final.

El baño

Paredes de piedra, un mueble recuperado a modo de lavamanos con seno de piedra o mármol y suelo de toba o madera lograrán un baño rústico con muchísimo encanto. Pero existen otras opciones con las que también se puede lograr un espacio de ensueño, como microcemento en tonos tierra para paredes y suelo, sanitarios de cerámica blanca de diseño clásico o estantes de madera a modo de lavamanos con cestas de fibra natural para el almacenaje. Más sencillo, pero igual de evocador.

El recibidor

Las claves para decorar recibidores rústicos son: una alfombra de fibra natural, un colgador de madera y hierro tipo establo, una consola o un mueble de almacenaje de madera con herrajes de metal envejecido y un espejo, ya sea de cuarterones o una ventana con porticones transformada en espejo. Lograrás una cálida bienvenida con estilo y personalidad.

Como bien sabe el equipo de reformas e interioristas de Gilmar, el estilo rústico puede tener mil caras, y es que su esencia natural tiene la capacidad de adaptarse a cada necesidad, a cada espacio.

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Por eso en decoración se habla de varios estilos:

  • Rústico provenzal, más bucólico y asilvestrado
  • Rústico de montaña, con la madera mucho más presente revistiendo paredes de suelo a techo y combinada con tonos más apagados como el gris o el marrón
  • Rústico moderno, que puede aliarse tanto con el color blanco como con el color azul oscuro -sí, es tendencia- y mezclarse con elementos más actuales como chimeneas de diseño, sillas icono o suelos hidráulicos actualizados. Un estilo versátil, pero siempre cálido, gustoso y muy acogedor.
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